Críptico
No tener nada es una libertad innecesaria,tener algo nos vuelve presos a una responsabilidad,
que nos salva de nosotros mismos.
Mi ser yo mismo y sin saber,
escritura, ni un verso construido.
La hora que intente detener se aproxima.
Los sentimientos son extensiones de mi visión oscura.
Me ahoga la idea y caigo rendido,
donde todo se precipita.
Los secretos se desprenden
del críptico modo de ocultar con la metáfora,
ni una palabra;
Quebrar el acto de reflexionar,
hasta la sensación que del pensamiento tengo.
Sentir la realidad tangible,
porque en ella puedo ver la belleza que hay,
en el hecho de que las cosas, por simples,
forman parte compleja de esta realidad que veo.
Alejarme del sueño que alimenta mi desvelo,
escribir, solo mas que silencios,
pintar, en un blanco impenetrable
el cielo de la vida real.
Ser el cuerpo que soy y no el alma que tengo.
Concreto, abstracto, exacto, conocido, compresiblemente.
Ya no atravesar el muro del horizonte bajo,
golpear puertas en el aire, para salir,
dialogar con nadie, para entrar.
Extender mis manos,
soltar lo que abrazo, para así,
tocar otras manos.
Que la luz que ingresa en mi cuarto
sea la única luz que se tiene.
Que sufrir por la vida
sea el mismo dolor que nos une.
Emigrar de mis mundos.
Lenguaje de símbolos,
signos que dibujan mis manos inmoviles.
Interludio entre no saberse vivo y no resignase a la muerte.
Preludio entre perder lo que no existe
y abandonar lo que no se tiene.
Lo que no soy en comparación a lo que he sido,
lo que no soy en relacion a lo que deberia ser...
Miro tu sepultura, y mi necesidad enfermiza de significar el verde crecer de la hierba que olvida y que es bella, me paraliza. Miro, sin estar, cierro los ojos y leo tu nombre, ¿quién descansa de tantos que fuiste?. Eres el vació, eres todas las formas, el impulso de la vida, el abandono sabio de dejar de pensar. Eres la idea, la oscuridad que encierra la luz, y la luz brilla, y la oscuridad la cubre, y por eso existe la luz. Todos ustedes, ejércitos invencibles, vencidos, por el paso fugaz de una nube gris, ustedes, nocturnos poetas del día que comienza en la monotonía aún, de la vida actual, ni el pasado los devora, ni el presente los entiende, ni el futuro los aguarda. Todos los ciclos de todos los sistemas, de todos los estados naturales, se detienen en un verso que retrata; ¡Que tan muerto estoy con respecto a sus poemas vivos!. No veo tu sepultura, pero la veo, la vi tanto que me estremece saberme también esa sepultura. Descansas ya, y yo, que no se si sueño, comienzo a decir que la existencia... y que feliz es aquel que no se reconoce vivo. ¡Que absurdo es morir!. ¡Que absurdo es estar vivo!. Poeta de los sueños, de la desolación, de la soledad, de la vida metafísica, del error casual de ser, de la condena de sentir. Poeta de la realidad ficticia del mundo, de otro todos los tiempos, de otro todos los modos, todas las voces. Te escribo, a ti, que me diste la visión de la palabra, te escribo y pienso, no sabes de mi, pero sabes. Continuas, y hasta se que donde estés, sea el paraíso, la nada, el mismo cíclico retorno, lloras el olvido, así y tanto como a aquel que te recuerda. Hoy, que tu siglo muere al final del tiempo, nada deseo mas que corones tus imperios, que vuelvas, eterno, a reinar en tu reino.



