Claros de tristeza
Mente distraída en la atención de estarse dispersa, lejos, no ser quien soy, y buscar mi identidad en los oficios con los cuales se viste la vida. Mi existencia esta desnuda, mi alma vacía, mi cuerpo aferrado a la impresión de sentir todo esto. Dejo de ser, siendo el mismo, me reencuentro con la palabra. Soy yo. Extraigo de la discontinuidad la expresión constante, me limito con cada sueño, que no tengo. Ni digo, y escribo, como quien muere. Soy lo contrario, siquiera, una persona que dice ser y prefiere no vivir de tan improbable que resulta lo cierto. Y en mi inacción perdura el impulso. Escribo desequilibrios, desordenes de conciencia, arrebatos de la razón, esas mismas impresiones, mas ninguna tiene por si, la apacible contemplación de un sentimiento puro.
La noche se vuelve una claridad rítmica de luces, que surgen entre penumbras que desfallecen. Los espacios se cierran en lo extenso, las formas surgen en lo indefinido. Ni una voz de silencio es el gesto de una voluntad herida. Personas que son sombras que se vuelven gente. Ni un alma entre muros de miradas esquivas. Mentes atentas en el vació de alimentar el único abismo. Una sucesión de símbolos nos otorga una tranquilidad falsa. Una imagen de plegaria nos da la certeza insignificante. Vacíos que se vuelven días que se pisan. Abismos que se duermen como noches que se olvidan.
Con la certeza de que todo me cuesta demasiada vida en ese instante, regreso sin dirección, ni conciencia. Hay algo que sé sin conocer, que distorsiona, sensitivamente, lo que veo. Hay una impresión que se contradice con la realidad del mundo que vivo. Mi yo orgánico, humano, y mi yo espíritu, alma, nada. Algo traigo, sin tener, apenas me coloca en un estado siquiera de oposición, sino, de disgusto resignado, un aceptar que debe aceptarse. Vivo como si existiera en una muerte que se prolonga, ajeno y aislado, entre sombras, recordando luces, que me enceguecen, y esperando en mi distracción, algo que nunca llega.
La noche se vuelve una claridad rítmica de luces, que surgen entre penumbras que desfallecen. Los espacios se cierran en lo extenso, las formas surgen en lo indefinido. Ni una voz de silencio es el gesto de una voluntad herida. Personas que son sombras que se vuelven gente. Ni un alma entre muros de miradas esquivas. Mentes atentas en el vació de alimentar el único abismo. Una sucesión de símbolos nos otorga una tranquilidad falsa. Una imagen de plegaria nos da la certeza insignificante. Vacíos que se vuelven días que se pisan. Abismos que se duermen como noches que se olvidan.
Con la certeza de que todo me cuesta demasiada vida en ese instante, regreso sin dirección, ni conciencia. Hay algo que sé sin conocer, que distorsiona, sensitivamente, lo que veo. Hay una impresión que se contradice con la realidad del mundo que vivo. Mi yo orgánico, humano, y mi yo espíritu, alma, nada. Algo traigo, sin tener, apenas me coloca en un estado siquiera de oposición, sino, de disgusto resignado, un aceptar que debe aceptarse. Vivo como si existiera en una muerte que se prolonga, ajeno y aislado, entre sombras, recordando luces, que me enceguecen, y esperando en mi distracción, algo que nunca llega.

Tengo el corazón mojado.
Eso.
Inundado.
Tragando polvo, anocheciendo.
Posted by
Anonymous |
7:52 PM
This comment has been removed by a blog administrator.
Posted by
Anonymous |
8:19 PM
Que cosas debes tener en la cabeza, que cosas has sufrido para escribir todo esto...es muy significativo para la vida de uno, sinceramente se te puede conocer con el simple hecho de leer...Es mas, me pregunto si es necesario sufrir para q alguien escriba...me gustaria saber q cosas te motivan a hacerlo...esto no es simple imaginacion...esto es de alguien que conoce de la vida desde otro punto de vista del que todos la ven.
Simplemente...YO...
Posted by
Anonymous |
8:11 PM
Psico..........FELIZ NAVIDAD!!!!!!!
Posted by
Anonymous |
8:51 PM
Te leo y me veo... Lo sabes!
Posted by
Anonymous |
7:47 AM