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Mención

La sala estaba vacia, sillas dispersas en el espacio, en un numero exacto a la cantidad de escritores que debían ocuparlas, y la espera, como un recordatorio de lo sucesivo (acciones que no pueden ser imaginadas). Escribir me alivia... y en ese buscar reconocerme en el reconocimiento, la banalidad ajena, hacia del esfuerzo nulo, una culpa, que encontraba al fin su reposo. Soy lo expuesto, mención que no lo menciona... y el honor, yace lejos de esta sala de vidas pobladas de voces que aturden, y necesitan en otros, esas aprobación; Cada historia ya fue contada en el compás de otro tiempo y verbo, cada sensación es el reflejo de un mirar a través de otras manos, cada intento es un movimiento que tumba, volviendo aún mas frágil la tristeza que se quiebra, incluso, un llanto por otro dolor, expresando ese. Y así, vidas y otros que juzgan si esas vidas, si bien irreales, tienen la tonalidad precisa de la realidad que se desequilibra. Sillas vacias, aun colmada la sala. Mi nombre resonando en el espacio. Pasos que se desvían por la frivolidad de inmortalizar eso que otros deben valorar. Un agradecimiento. El papel que dice el rol que en ese momento soy. La gran trama. Un silencio, que me devuelve a la posibilidad y mi querer decir, que no soy nada de eso.
Vi en tus ojos la resignación antes la impotencia, y solo ahí lo sentí injusto. Quería decirte que... en otro momento quizás, los escritores no necesiten encuadernarse, porque, sus ideas serán móviles, meras expansiones, totalidades que se hacen nada, para resurgir a otra existencia de hojas. Que la poesía no es poesía en la estructura medida, calculada, métrica de la emoción y números de palabras que acortan el trayecto que regresa. Algún dia, alguien leerá al escritor que no soy, pensándome así; Palabras que cambian, porque no tengo matemática para sentir, y la suma de cada cifra, concluye en la frialdad de un calculo, que resta.
Tu compañía me devuelve a la vida, sin poseer nada en cuanto se dice tener. Tu paciencia, mas que una apariencia, sobre mis emociones que te abrazan, en el silencio, que sabes leer. Recuerdo de pinturas, a modo de un paisajes, desde el otro lado de todo. Vos estas, sin pretender. El dolor se aquieta viviendo.

 

Me experimento observando nebulosos pensares calculadores en un espacio opresivo, como posibilidad de arrojarse a la hoguera de los sin identidad.¡Escritores de la frivolidad!con sus monólogos de frases repetidas, que restan. Un orgullo por parecer y tener...
Pero vos estás, en los márgenes de ese paisaje, conservando tu sublime ajenidad a todo eso. Por ello, me entristece que al mundo se le retrase la llegada de tu filosofía claroscura.
Hay tanto por decir... Ahí, donde nuestras miradas se cruzan en un silencio apacible devolviéndonos a la vida. Nos reencontramos. Compartimos nuestros sentires en un diálogo genuino entre nuestras almas. Hoy, ya no nos aferramos a la soledad...

Es difícil comentarte, adentrarse, saber que decir sobre tu escritura.
Imagino que no lo haces con el deseo de un reconocimiento y que estos mensajes que te dejan, solo te llega cuando esas personas que te comentan giran en torno a la realidad de tu vida.
Si bien el reconocimiento que mereces no es tu meta, se que lo entendes y aceptas como algo que tiene que ser asi ¿Por ahora?
El lado positivo de todo esto es que el no reconocimiento tambien te inspira, dando matices de tu filosofía claroscura. Nuevas perspectivas que llegan para hacer de nuestras sensaciones una inmensa periferia sin principio ni fin
Cuando te leo dejo de aferrarme a la soledad.

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